marzo 7, 2018

Bereberes de Campillo

Bereberes de Campillo

 

 

Grupo Moro creado en 2002, participando por primera vez en el Gran Desfile Parada celebrado el día 24 de Noviembre de ese año. Representa el inicio de la dominación musulmana y la implantación de la cultura islámica en el año 713, con la llegada a Lorca de los Bereberes. En sus filas, el primer emir árabe del Al-Andalus (príncipe de Córdoba, de Granada, de Jaén, de Lorca, de la Vega del Segura, de Valencia y de Tarragona) Abd Al Aziz Ibn Musá, nombrado valí de la Península Ibérica, firma el Pacto de Tudmir con el conde visigodo Teodomiro. El Pacto establecía que Lorca quedaría en manos islámicas junto a otras seis ciudades. Además, no se les reduciría a esclavitud; no serían separados de sus mujeres ni de sus hijos;  se respetaría sus vidas, no se les daría muerte y no se quemarían sus iglesias, ni tampoco se les prohibiría el culto de su religión. Le acompaña su esposa, la sultana emir Egilona, viuda de Don Pelayo, último rey visigodo, recibiendo el sobrenombre de “Tolerante con los cristianos”.

El Grupo porta atuendos de terciopelo siena combinados con rasos verdes bordados en hilo de oro, en alusión a la fértil huerta de Campillo, zona en la que radica el Grupo.

Naturales de Berbería, se extienden por todo el norte del Sáhara desde Marruecos hasta el Oasis de Siwa en Egipto. Son muchos los testimonios de textos griegos, romanos y fenicios que hacen mención de este antiguo pueblo, cuya presencia se remonta por lo menos a unos 10.000 años. Eran temidos como piratas en todo el Mediterráneo, donde abordaban los barcos cristianos que por allí navegaban, saqueando sus bodegas y haciendo numerosos prisioneros por quienes después pedían rescate.

Los Bereberes fueron los verdaderos conquistadores de la Península Ibérica. Llamados por uno de los aspirantes al trono visigótico y, al comprobar lo fácil que les resultaba moverse impunemente por todo el territorio, cambian sorprendentemente de planes y en un tiempo récord de tan sólo 5 años se adueñan de los territorios que en principio tenían que conquistar bajo las órdenes del señor cristiano.

Una primera oleada de 12.000 Bereberes, mercenarios de religión musulmana, pero no de raza árabe, provenientes del Norte de África, son los encargados de llevar a cabo las primeras  campañas de penetración. Realizan incursiones rápidas en los territorios hispanos y favorecen de este modo el posterior asentamiento árabe, pues cuando llegan éstos encuentran ya abiertas las vías de penetración.

Los Bereberes no son considerados como tropas regulares, sino como auxiliares. Es por eso que muchos de ellos cruzan el estrecho con la intención de establecerse, y llegan a hacerlo en un número tan considerable (unas diez veces más que los árabes) que sus sublevaciones son enormemente temidas, poniendo en entredicho la misma presencia árabe. Pronto son marginados, separados de los puestos de mando y segregados a favor de los árabes, lo que suscita un enfrentamiento, ocasional, entre árabes y bereberes que más tarde desemboca en una explosión generalizada de la etnia bereber.

Los que llegan a Lorca en el año 713 fueron esencialmente hombres: árabes como jefes y bereberes como tropa (con los ejércitos musulmanes no venían en general mujeres, por lo que se supone una rápida fusión con la población que aquí había).

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